Ya iba tocando, ¿eh, turbios, que sois unos turbios? Ya teníais ganas. Viciosillos marranetes obsesionados con las gachises asiáticas. ¡Ahora que estáis contentos, bailad la dansa de la alegría!
Y no, no nos hemos quedado sin temas de los que tratar. Es que también nos apetecía un descansito. Por tener, temas tenémoslos: series, lecturas, películas, mala baba y GIFs de Riley Reid rompiendo abanderados. Queremos desde la bitácora, oh lector de amplios horizontes intelectuales e insaciables apetitos culturales, presentarte Silo, la serie de AMC, protagonizada por nuestra amada Rebeca Fergusson, que tal vez aún estés a tiempo de descubrir, explicarte por qué, si te gustó Urgencias en su día, deberías estar viendo The Pitt, o por qué War Machine es un Depredador sin depredador, mostrarte, aunque sea por encima, el trabajo del dibujante Stjepan Šejić y sentarnos a reflexionar sobre por qué entendemos que Sam Levinson se ha cargado Euphoria al comienzo de la tercera temporada, ahora en curso, y nadie se ha atrevido aún a decírselo.
Pero, por el momento, tendrás que conformarte con chinos voladores. Venga. Empecemos.
나노 마신/Nano Mashin/Nano Máquinas es otro Webtoon basado en una novela wǔxiá de Han Joong Wueol Ya, el mismo de Myst, Might, Mayhem, cuya adaptación al cómic te presentamos aquí. La Webnovel se publicó en Munpia de junio de 2017 a mayo de 2018, abarcando 342 capítulos, y se adaptó al formato manhua, de la mano de GGBG y REDICE Studio, a partir de septiembre de 2017.
En cuanto al argumento de Nano Machines, ahí te lo resumimos tal que asá: la esperanza de vida de Cheon Yeo-un nunca ha sido muy grande. Hijo de una de las concubinas del líder de la Secta del Demonio, su cabeza ha estado en la picota desde su nacimiento. Todos aquellos que quieren quitarse de encima a un posible competidor en la carrera de sucesión por el liderazgo de la secta, o congraciarse con alguno de los otros aspirantes, sueñan con quitarlo de en medio. Además, todos los pijitos mierdecillas, a quienes ofende que la sangre del ultrapoderoso líder de la secta se haya ensuciado con la sangre de una plebeya (la madre de Yeo-un era de extracción humilde), también quieren su libra de carne. A ser posible, de la más pegada al hueso.
Sí, el mundo de Nano Machines es el escenario del típico wǔxiá o «historia de chinos voladores»: sectas de artes marciales, cultivadores taoístas, organizaciones enfrentadas, guerras de clanes, etecé etecé etecé... con sal y pimienta de ciencia-ficción. En el trasfondo de este universo imaginario, los guerreros marciales y cultivadores se dividen en dos bandos fundamentales: la «facción virtuosa» y la «facción malvada». Si sigues «el camino recto» perteneces, lo sepas o no, a la «facción virtuosa» y si eres un hijo de la grandísima puta, tienes una cuchara esperándote, lo sepas o no, en la «facción malvada».
Y luego está la Secta del Demonio o la «facción demoníaca», organización a la que todas estas divagaciones ideológicas y filosóficas que separan a la «facción malvada» de la «facción virtuosa» le comen lo que representan sus cojones morenos por detrás y cuyos maestros y discípulos sólo persiguen una cosa: el poder.
La historia empieza con Yeo-un cayendo en una emboscada. Cinco mierdosos enmascarados han chuleado a su guardaespaldas y dan caza a Yeo-un, lo acorralan en un bosque y desnudan sus aceros. Y, para añadir insulto al crimen, estos cabrones con piernas se aprovechan de que Yeo-un no sólo es un alfeñique enfermizo y flojillo, sino que, por expreso deseo de su padre, no ha recibido ningún tipo de entrenamiento en Artes Marciales.
A pesar de su desventaja, Yeo-un consigue matar a uno de sus asesinos, pero eso está muy lejos de comprarle una salida. O tiempo. Muy al contrario. Los supervivientes, cabreados, deciden darle una lección y, si antes, por deferencia hacia su padre, pretendían ahorrarle sufrimiento, ahora se van a asegurar de darle la muerte más lenta posible. Y, para abrir apetito, lo ensartan como a un pincho moruno.
Pero... algo interrumpe la matasión. Un tipo vestido con una sudadera, y con un reloj de pulsera en la muñeca, aparece de la nada, acogota a los asesinos de Yeo-un y después socorre a éste, que está agonizando por su herida. «Mi noble ancestro», le dice a Yeo-un el recién llegado. Le inyecta algo en el cuello y le dice «espero que tengas éxito y hagas algo bueno por tus descendientes», antes de desaparecer, ¡fluncs!, como David Copperfield en uno de sus mejores trucos o la dignidad de Riley Reid en cualquiera de sus vídeos.
Todavía agonizando, Yeo-un oye una voz en su cabeza. «Nanomáquinas de 7ª Generación operativas».
Entonces pierde el sentido.
Y lo recupera en su cama. Vivo. Sin heridas visibles, y con esa misma voz todavía en su cabeza. Una voz que le llama «usuario», que se identifica como la Nanomáquina de 7ª Generación de Sky Corp (y a la que Yeo-un acabará llamando Nano) y que empieza a informar a Yeo-un de todas las cosas que puede hacer por él, empezando por regenerar sus heridas, incluyendo algunas que serían potencialmente mortales, como la que, en aquel bosque, casi lo envía a jugar al mahjong con San Pedro.
Después de la inyección, hay casi seis millones y medio de nanomáquinas en el cuerpo de Yeo-un. Y, además de curar heridas potencialmente mortales, pueden hacer por él otras cosas él que le servirán para salvar la tremenda distancia que lo separa de los otros miembros del Clan, que sí se han ejercitado desde la infancia. Por ejemplo, «reconstruir» su cuerpo, de dentro afuera (tendones, músculos, vasos sanguíneos), para que pueda alcanzar un estado atlético óptimo. O sea, convertirlo en la rehostia en vinagre. Otra función de Nano es acentuar o atenuar la sensibilidad de los sentidos naturales de Yeo-un, vista, oído, tacto...
Las nanomáquinas también pueden procesar información de una manera escalofriantemente veloz y eficiente. Con su ayuda, Yeo-un puede aprender técnicas de artes marciales y desentrañar los misterios de «movimientos secretos», perdidos hace años, mucho más rápido y mejor que ningún artista marcial de su mundo. También pueden recrear batallas que Yoe-un ha librado o presenciado, analizarlas y «detectar» huecos, fallos o puntos débiles en las técnicas de sus adversarios, y elaborar estrategias contra ellas, permitiéndole sobrevivir a combates contra enemigos que lo aventajan en experiencia y habilidad. Cuando un médico lo examina, justo tras su infausto atentado en el bosque, descubre que sus «ocho meridianos» (no te molestes en entenderlo, querido lector no familiarizado con las magufadas malciales olientales) están completamente abiertos, con qi circulando por ellos, y que Yeo-un, sin haber sido entrenado nunca, ahora está en perfecta condición para aprender Artes Marciales.
No, ya hemos preguntado y esas mierdas no entran en la Seguridad Social.
Pero, verás, incluso con sus nuevas ventajas, los problemas de Yeo-un no han hecho más que empezar. Va a necesitar todo el socorro de Nano, mucha fuerza de voluntad, y unos cojones como bombonas de butano para mantenerse vivo de ahora en adelante.
Porque, ya hemos dicho más arriba, en la introducción del cómic, hay gente que pura y simplemente lo quiere muerto. Y no se van a detener ante nada. Sus medio-hermanos son los primeros que quieren quitarse de encima a un rival al que desprecian desde la cuna. Hijos todos ellos de la aristocracia de la Facción del Demonio (las sectas de la espada, la sombra, el sigilo, el veneno, el sable y la música, que cedieron a sus mujeres más bellas para que patriarca procrease con ellas), no van a consentir que un manolón de sangre sucia, hijo de una campesina, se interponga en su camino hacia la cima de la Facción.
¡Que envenenaron a la pobre madre de Yeo-un por atreverse a darle un heredero varón al Patriarca, por el pito de san Tríforo!
Cada uno de los medio-hermanos de Yeo-un, criado en el seno de sus respectivas sectas, puede aspirar a convertirse en un Sacerdote Menor de la Facción del Demonio. Para ello, deben pasar por la Academia de las Artes Demoníacas, que sólo abre una vez cada diez años, donde los mejores guerreros de la Secta Demoníaca los entrenarán para convertirse en unas auténticas malas bestias.
Ves por dónde va esto, ¿verdad, querido lector?
El primer arco de la historia de Nano Machines sigue a Yeo-un a lo largo de su ingreso y primeros cursos en la Academia de las Artes Demoníacas, sus progresos en las Artes Marciales, ayudado por Nano, los intentos de asesinato, los exámenes que supera, as técnicas que aprende, los envenenamientos a los que sobrevive, los secretos que descubre, los enemigos a los que se enfrenta y los amigos y aliados que hace en el camino.
Y todo ello motivado por su ardiente deseo de vengar el asesinato de su madre, castigar a todos los responsables y ascender adonde los conspiradores quisieron impedirle llegar, como forma última de humillación de sus enemigos.
Y esto, son aproximadamente los primeros cincuenta capítulos del manhua.
De más de TRESCIENTOS publicados.
Y antes de que Yeo-un consiga desbloquear las funciones restringidas de Nano.
La evolución de Yeo-un como guerrero, su progreso dentro del escalafón de la Facción del Demonio, su lucha contra otros grupos, su ambición creciente (llega a someter al emperador en persona y obligarle a abandonar el budismo y proclamar el Culto al Demonio la nueva religión oficial del imperio; creándose nuevos enemigos entre los mandarines y la clase sacerdotal) y sus descubrimientos sobre el misterioso joven de la sudadera que le inyectó las nanomáquinas se extienden por las viñetas de Nano Maquinas. Batallas alucinantes. Lavados de cerebro. Montones de efectos especiales. Luchas intestinas en el seno mismo de la Facción Demoníaca. Enemigos en la sombra. Píldoras taoístas. Un padre que acaba enloquecido. Nuevos aliados. Personajes carismáticos no sabes si a pesar de o precisamente a causa de su turbidez moral. Escaladas de poder. Una armadura como la de Tony Stark, si Tony Stark fuese Sauron, y un montón de brazos amputados caracterizan esta historia brutal, extrema, apasionante y vertiginosa historia que te recomendamos sin ambages desde el Paratroopers, querido lector.
Por su parte, Shen Long, protagonista de 史上最强赘婿/Shǐshàng zuì qiáng zhuì xù/El yerno más fuerte de la historia, de Yuewen Manhua, no tiene ninguna clase de talento marcial. Es un tipejín más bien tirillas que, en su vida anterior, era un cirujano excepcional, desfigurado por un accidente con ácido, y que se ha reencarnado en un soplapollas cornudo en un mundo wǔxiá extraordinariamente parecido a la China del período de los Reinos Combatientes.
Pero eso sí, con una carita de querube que las vuelve locas a todas. Empezando por el propio Shen Long, que se gusta mucho a sí mismo.
Repudiado por su esposa aristócrata, la bellísima Xu Qianquian (que sólo se casó con él porque estaba enferma y una superstición local sostenía que se recuperaría a través del matrimonio, cosa que sorprendentemente sucedió), Shen Long consigue un nuevo y rápido matrimonio de conveniencia con Jin Mulan, la hija soltera de la familia Jin, condes de Xuanwu, salvándola de un matrimonio forzoso con el heredero de la familia Zhu, al que detesta (y que ha sido enviado por el emperador en persona, pariente suyo, con la misión de «robar», a través del matrimonio, a Jin Mulan a la familia Jin, privándola de su mejor guerrera y líder de su ejército privado, y por lo tanto debilitando al clan Jin). Ya casada con Shen Long, Jin Mulan puede rechazar el compromiso con Zhu Hongxue, y Shen Long pagar las deudas de su familia y vivir en la crápula, sin tocar a su joven cónyuge, que no siente por él más que desprecio.
Pero, naturalmente, la historia no termina ahí. Hay rivalidades entre familias aristocráticas que cursan con el uso de venenos, implican conspiraciones para desacreditar a los rivales y contemplan planes de genocidio de linajes enteros. Además, el emperador, empeñado en reducir el poder de la nobleza, para afianzar el suyo propio, está dispuesto a dejar que los clanes más poderosos se debiliten matando a los más débiles (a los que él mismo ha minado, privándolos de rentas y territorios y obligándolos a reducir el tamaño de sus ejércitos), y luego matándose entre sí, para que sólo pervivan las dinastías más adictas al trono imperial o las demasiado poderosas para que el emperador pueda oponerse a ellas.
| Jin Mulan tiene un pelaso que ni Erin Everhart. |
En esta nueva vida, Shen Long tiene acceso a todos los conocimientos científicos de su época, almacenados en su ordenador portátil en el momento de su muerte, y unos ojos con rayos-x (de alguna manera se fusionó con la máquina al morir en una explosión en zona de guerra), ojos que le permiten ver lo que está oculto. Puede ver y clasificar objetos, analizar sustancias misteriosas y detectar cuerpos extraños (muy útil en un lugar en el que las agujas venenosas son un arma habitual de los asesinos).
(Por cierto, la primera mujer de Shen Long ha intentado envenenarlo. Por eso el «nuevo» Shen Long ha logrado poseer el cuerpo del «viejo» Sen Long, porque el inquilino de ese cuerpo ya había sido desahuciado. Y no será el último intento de asesinato, acusación falsa, emboscada o castigo que sufra nuestro narciso protagonista).
| Erin Everhart. Para que compares. |
Shen Long no es un héroe físico, sino intelectual. Y, a la vez que presumido y fantasmilla, es un puto genio que despierta la admiración y la envidia a partes iguales. Vende recetas para tintes de seda que nadie más puede reproducir. Es extorsionado e incriminado con acusaciones falsas. Trata con éxito enfermedades que son mortales en el mundo al que ha transmigrado. Instruye a su atolondrado cuñado Jin Mucong. Escribe novelas que se convierten en auténticos best-sellers. Crea nuevas aleaciones y armas para los ejércitos de su suegro. Deja aplatanados a los que lo conocieron cuando no era más que un mantenido cagapoquito. Se traviste para entrar de incógnito en la base de unos piratas y tratar a su reina, Qiu Yao, víctima de un envenenamiento. Y, en el momento en que estalla una guerra, planea estrategias, desarrolla tácticas, vence ejércitos enteros con fuerzas apenas testimoniales empleando su mente maquiavélica, falta de escrúpulos y la base de datos de conocimientos modernos almacenada en su cabeza.
Shen Long desbarata conspiraciones. Hace y derroca reyes. Convierte enemigos en aliados. Sobrevive a las intrigas palaciegas. Gana, contra toda esperanza, juicios amañados en su contra. Consigue un maestro de artes marciales para su atolondrado amigo de la infancia, Tontito. Sablea y cochinea a prestamistas armadanzas. Entrena y despliega espías. Se gana el reluctante favor del emperador mismo. Forma y entrena un ejército de supersoldados. Frustra las conjuras de sus enemigos y los lleva, IMPLACABLEMENTE, uno por uno, a la ruina o la muerte. Y, lo más importante, a lo largo de todas sus tribulaciones y en recompensa a todos sus esfuerzos, Shen Long convierte a los Jin en SU FAMILIA, llena de amor y lealtad el duro corazoncito de Jin Mulan, e incluso conquista a su resentido cuñado, celoso de su inteligencia y belleza.
Ah, sí. Se nos olvidaba. En el transcurso de sus aventuras, Shen Long también se encuentra con un desfile aparentemente interminable de macizas con unos ardores chumineros DEL CAGARSE que se lo intentan (y a veces, para desesperación de la pobre Jin Mulan, CONSIGUEN) KKKKKRUJIR como pumesas.
| Pero, ¿cómo se le pueden poner los cuernos a este ángel? |
Aunque la temática harén no es, para nada, el ingrediente más atractivo de El yerno más fuerte de la historia.
| Ah. |
Las intrigas, conspiraciones, rivalidades cambiantes y planes bizantinos de El yerno más fuerte de la historia hacen que Juego de tronos parezca Teo va al pediatra.
En serio. En el Paratroopers nos hemos tenido que esforzar mucho para encontrar otro ejemplo de man-ga/hua/hwa con semejante profundidad en la escritura de subtramas.
Y no se nos ha ocurrido comparación alguna.
¿Te llega con eso para saber si te interesa o no leer El yerno más fuerte de la historia?
Sin salirnos del género wǔxiá, 시한부 천재가 살아남는 법/Sihanbu cheonjaega sal-anamneun beob/Cómo sobrevive un genio con una enfermedad terminal, basada en una webnovel del mismo título, es un manhua escrito por Cheongsiso y Jp y dibujado por Yoon Seung Gi. El protagonista, Jung Yeonshin, ha nacido en el seno de una familia de la nobleza rural. Yeonshin está aquejado por una enfermedad congénita que lo matará cuando cumpla alrededor de veinte años de edad. Su familia, avergonzados de su fragilidad, lo ignoran y desprecian como a un tullido que nunca llegará a nada y al que, además, responsabilizan del fallecimiento de su madre, durante los trabajos de parto. Yeonshin se cría como un apestado en su propia casa. Por debajo incluso de los sirvientes. Expulsado de las festividades familiares para que no traiga mal yuyu a la alegría de su padre y hermanos.
Pero resulta que Yeonshin es un genio, con un talento innato para las Artes Marciales. Privado de entrenamiento por su padre, que lo ha repudiado, no sólo descompone, comprende e interioriza el Arte Marcial secreto de su familia, ése que no le permitieron entrenar, sino que crea a partir de él su propio sistema de lucha perfeccionado.
Porque quiere hacerse más fuerte.
Porque quiere estar más sano.
Porque quiere vivir, ser aceptado en el seno de su familia y celebrar los buenos tiempos con ellos.
Sihanbu cheonjaega sal-anamneun beob no es 100% un wǔxiá al uso. Quiero decir, ¡salen elfos, copóns! Podrías llamarlo «wǔxiá fusión», si eres un imbécil que necesita etiquetas para todo, o xuánhuàn, si tu pecado es el de ser un insufrible pedante (aquí, una breve explicación sobre estos términos). Pero,e escenario aparte, bebe de todos los tropos del género: sectas rivales, aprendices de Artes Marciales, píldoras taoístas, técnicas de combate secretas ultra-turbo-mega-ferolíticas y un personaje que tiene la más antigua, sincera y comprensible razón para luchar: sobrevivir.
Yeonshin aspira a fortalecer su cuerpo y descubrir alguna técnica o disciplina que le permita superar su corta esperanza de vida. Sólo quiere ser una persona normal. Pero para lograr tener acceso a una longevidad razonable, tendrá, paradójicamente, que convertirse en una persona excepcional.
Cuando cabrones de la «tribu de la espada tirana» y de la «secta de la llama sangrienta» asaltan la mansión familiar y masacran a casi toda su familia, Yeonshin pone al fin en práctica sus conocimientos adquiridos y arma una chanfaina del carajo entre los agresores. Yeonshin envía a su sobrina, Hye-ah, con su hermano superviviente (creemos que es su hermano, aunque tal vez sea su cuñado, nos da galbana buscarlo), a un lugar seguro para protegerlos de los asesinos, y Yeonshin acude a la Fortaleza Desolada, donde está radicada su familia materna, con la esperanza de que le ayuden a fortalecerse y le ofrezcan una solución a su precaria salud, por ejemplo instrucciones para obtener la «fruta del árbol del mundo», que ofrece eterna juventud a aquellos que la comen, y que podría ser la panacea para su enfermedad congénita.
(La Fortaleza Desolada es una especie de «fuerza de paz» al servicio del emperador, comisionada con la responsabilidad de impedir que los clanes de maestros marciales crezcan tanto en poder que se caguen en la autoridad de la familia imperial, o que armen una guerra civil para averiguar quién tiene la minga más larga).
Una vez aceptado como estudiante en la academia de artes marciales de la Fortaleza Desolada, Yeonshin aprende, perfecciona e inventa Artes Marciales nuevas, medra como la espuma en la estima de sus maestros y compañeros de clase, trepa rangos dentro de la academia como no se ha visto en la puta vida… y atrae enemigos, claro está, y cabronazos que quieren aprovecharse de su habilidad, ganárselo para su secta, extorsionarlo o corromperlo para que se una a ellos.
Y, francamente, si a estas alturas no te hemos vendido ya Cómo sobrevive un genio con una enfermedad terminal, no te lo venderemos nunca.
아카데미에서 살아남기/Akademieseo sal-anamgi/Sobreviviendo a la academia, de Green Kyrin, nos lleva más allá del género wǔxiá que ha casi monopolizado la presente entrada sobre cuadritos asiáticos. Aquí entramos en un universo de fantasía estilo Harry Potter con trasfondo de videojuego rolero, todo ello basado, como parece habitual en los webtoons asiáticos, en una novela surcoreana escrita por un tal Korita y publicada por Raon E&M (o por Naver, según otras fuentes).
Ed Rothtaylor es un estudiante en la prestigiosa academia de magia de Sylvania.
Su familia lo repudia.
La academia lo expulsa del colegio mayor por su pésimo comportamiento, dejándolo literalmente sin techo.
Y lo peor de todo es que Ed es un personaje de videojuego, El espadachín fallido de Sylvania, en el que se acaba de reencarnar el protagonista de esta historia, antaño jugador obsesivo de ese mismo videojuego.
Y apenas puede dar crédito al hecho de verse reencarnado en el cuerpo de un personaje ultrasecundario, con las estadísticas más bajas de todos los PNJs del videojuego.
Vamos a refrasear, por si se te ha escapado el detalle, oh precipitado lector.
Ed no se reencarna en el hijo piroludo y atractivo de una familia chaebol, ni en el villano genial y ultra poderoso, ni en el patriarca de un clan de cultivadores taoístas, ni en el «cazador» de categoría SSS, sino en un villano insignificante que es expulsado del videojuego en el mismísimo principio y no se le vuelve a mencionar en la historia hasta los créditos finales.
Ahora, Ed, el jugador reencarnado en el villano mierdecilla de su videojuego favorito, tiene que averiguar cómo coño va a sobrevivir sin el apoyo de su familia, sin un techo sobre su cabeza, sin dinero y sin amigos. La graduación en la academia de magia (ha sido expulsado de los dormitorios, no de la academia, y aún está cubierto por la matrícula del semestre) le granjeará un título prestigioso y la posibilidad de una vida sin estrecheces. Así que, para sobrevivir, Ed tiene que, de alguna manera, terminar sus estudios. O acabar malviviendo como un mendigo, en las calles. O morirse de hambre.
Cuenta con una ventaja, por supuesto: ha jugado el videojuego numerosas veces, conoce la trama, conoce las misiones, conoce a los personajes. Pero ¿es eso suficiente cuando no tiene dónde caerse muerto y ha perdido su pase de comedor? ¿De qué le sirve poder anticiparse a las subtramas de la historia del videojuego, si no podrá terminar sus estudios en la academia, a menos que consiga una beca?
Abandonado a sus propios medios, Ed se instala en el bosque que rodea la academia. Improvisa un endeble refugio (luego lo irá «upgradeando»). Aprende a cazar y forrajear. Fabrica sus propios muebles y cura su propia cecina. Y todo eso sin poder permitirse legar tarde o perderse una sola clase, y estando todavía obligado a estudiar y presentar sus deberes y trabajos académicos, así como sacar las mejores notas, si quiere soñar siquiera con poder aspirar a la beca que tanto necesita. Y además está el pequeño detalle de que Ed necesita SOBREVIVIR a los eventos catastróficos y final bosses que el videojuego irá desatando en el escenario de la academia de magia.
Todo ello mientras se mantiene en un segundo plano, intentando no destacar, esforzándose por interferir lo mínimo posible con la historia principal, de modo que sus decisiones no introduzcan alteraciones significativas en el transcurso de los episodios del videojuego. Ed es un secundario, quiere permanecer así y dejar a los personajes principales del videojuego, los verdaderos protagonistas (la princesa Phoenia Elias Kroel, Klebius el espadachín, Janica Faylover la espiritista, la maquiavélica y codiciosa Lortelle Keherun, el «espadachín fallido» del título del videojuego, Taylor McLore, la ultrapoderosa, dormilona y adorable brujita Lucy Maeril...), llevar todo el peso de la historia, como estaba previsto.
Pero ¿es eso siquiera posible? Desde el momento en que Ed se niega a cumplir con el destino prescrito por los desarrolladores del videojuego y centra todos sus esfuerzos en su propia supervivencia, con un futuro digno y libre como objetivo, es inevitable que el desarrollo de la historia comience a cambiar. Y, así, algunos episodios del videojuego comienzan a anticiparse o suceden de una forma ligeramente diferente a como estaba previsto. Personajes destinados a convertirse en final bosses a derrotar devienen, al contrario, en héroes. Ed se descubre batallando contra detalles, menudencias que los escritores de El espadachín fallido de Sylvania nunca establecieron pero que, en su propia, se vuelven decisivos, o incluso críticos. Su conocimiento anticipado de los eventos empezará a dejar de serle útil.
Ed tendrá que desarrollar sus estadísticas y habilidades de personaje videojueguero. Reunir aliados (porque, a pesar de su política de «no intervención», su notorio «cambio de personalidad», de heredero hijo de puta a estoico eremita, y la dignidad con la que se adapta a su condición de descastado acaban atrayendo a algunos de los personajes del juego, entre ellos a los más poderosos y a algunas de las mozas más macizas). Y superar sus limitaciones físicas y de poder de camino a la confrontación final, el final boss plus replus con el que se cierra la historia de El espadachín fallido de Sylvania.
La escritura de Sobreviviendo a la academia no tiene las capas sobre capas de complejidad de El yerno más fuerte de la historia y, en buena medida, y pese a algunos episodios realmente trágicos y/o épicos, goza de un tono más ligero (y eso que es casi una «comedia picante»), pero su trabajo sobre personajes y su lore no tienen nada que envidiarle a aquella. Cada protagonista de Sobreviviendo a la academia tiene su personalidad distintiva, sus motivaciones, no siempre nobles ni bien orientadas, su trasfondo biográfico (en buena medida responsable de su carácter), su arco de transformación, sus lealtades y rivalidades (a menudo, en conflicto con las de otro personaje), sus flaquezas y virtudes, su gloria y tragedia. Es realmente difícil encontrar este desarrollo de personajes en lo que no pasa de ser una historieta frívola y de mera evasión, y eso habla en favor de los escritores del manhua y del autor de la novela original en que se basa.
Y con ésta, y aunque cuatro es un mal número para los asiáticos, terminan nuestras recomendaciones de tebeos amalillos por esta entrada. Esperamos haberte descubierto algunas nuevas lecturas interesantes, oh ímprobo lector.
AFTERMATH:
Algún lector traumatizado por esta entrada del Paratroopers nos ha desafiado, en privado, a enumerar los muchos nombres del carallo.
Le hemos comunicado que eso es virtualmente imposible, pero aquí va un pequeño glosario: verga, pito, reata, polla, cola, picha, cimbel, pico, picho, pinga, bicho, poronga, pichula, tula, chimbo, pipí, trola, pija, paloma, minga, banano, garrote, vergajo, garcha, chota, goma, turca, machete, ripio, ñema, pájaro, cañón, gallo, cañazo, falo, corneta, casco aleman, callampa, micrófono, nutria, palo rico, peta del mal, chupete, plátano, guaripolo, mani, cigala, tarugo, chisito, guañaño, guanaco, pirulin, coyac, salchichica, nepe, cuchufli, nutria, pelao, matasapos, pate, coronta, lapiz, cápsula, penicillin, manguera, sable, cilindrín, zanahoria, vaginómetro, culebra, flauta, cacahuete, picota, llorón, guachalomo, fusil, cíclope, mocoso, fabrizio, fideo, pepino, puntilla, narigón, copi, regalón, flecha, caramelo, aparato y pitufo.
Espero que sea suficiente.
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