Tatá tataáááááááá, ¡entrada de bala de plata!, así descansamos un poco de tanta crítica cinematográfica, que ya nos arde el hígado de ver toda la mierda amateur sobrepreciada que está llegando a nuestras pantallas, de diez años a esta parte.
Un disclaimer para atolondrados: los títulos de cómic asiático escogidos en esta entrada, como en cualquier otra, no responden a criterios artísticos, narrativos o crematísticos. Están en esta lista porque nos gustó el dibujo, o el guion, o ambas cosas, o ninguna, pero la historia nos hizo gracia, o no nos la hizo, pero la protagonista nos puso palotes, o porque el concepto nos pareció familiar, o novedoso, o, en última instancia, porque nos salió de nuestros reverendísimos cojones. Y punto en boca.
强则强,我的修为无上限/Qiáng zé qiáng wŏ de xiū wéi wú shàngxiàn/Más fuerte es más fuerte; mi cultivo no tiene límite superior; conocida en inglés bajo varios títulos, el más descriptivo Strength Through Adversity, My Cultivation Knows No Limits, de Huŏ lóng guŏ mànhuà (por el nombre, «cómics de la fruta del dragón de fuego», sospechamos un colectivo de artistas o una editorial de WebComics) no pasará a la historia por la originalidad de su argumento, su tono o su temática.
Pero, joder, qué divertido es, collóns.
Strength Through Adversity es un manga xiānxiá con bastante mala leche y humor atchonburístico (pequeño cursillo sobre las diferencias entre wǔxiá, xiānxiá y xuánhuàn y sobre qué coño es eso del «cultivo» taoísta, aquí). El protagonista, Ye Junlin, se duerme en clase de Matemáticas en su instituto random chino convencional y despierta, convertido en un viejo pellejo al borde de la muerte por senectud, en Kunlun, un mundo de fantasía ambientado en una China antigua idealizada donde, aparentemente, todo Dios «cultiva» para convertirse en un Inmortal.
Con meditación, ejercicios físicos y espirituales, y algunas píldoras alquímicas, Ye Junlin puede ascender por los diversos niveles de «Cultivo» (Refinado de Qi, Establecimiento de cimientos, Formación de núcleo, Alma naciente, Transformación de alma, Integración, Gran ascensión y Tribulación) hasta convertirse en un auténtico Inmortal, un semidiós taoísta eternamente joven y casi todopoderoso.
Sólo hay un pequeño problema.
Cuando Ye Junlin despierta, le queda menos de una hora de vida.
Ye Junlin se ha reencarnado, transmigrado o isekaído (frikoneologismo monger) en el cuerpo provecta del antiguo genio taoísta de la Secta Xuantian de la Región Oriental, que, emboscado por sus enemigos, perdió sus poderes y se convirtió en un mierdecilla hasta picar su cumpleaños 110.
Pero Ye Junlin ha leído tantos isekai manga como nosotros y sospecha la existencia de un «sistema» que le va a ayudar a sortear sus dificultades. Y, efectivamente, ese sistema existe, se activa (con cierta pachorra pero se activa cuando Ye Junlin, desesperado porque no ve pantallas de estado ni mensajes de sistema, empieza a blasfemar como un carretero que se hubiese pillado la minga con la jucremallera del pantalón) y le informa que ha activado la habilidad «fuerza a través de la adversidad», que, cuando se enfrente en combate a un enemigo más poderoso que él, le ascenderá directamente un nivel por encima de su adversario.
Eso es, si consigue enfrentarse a un enemigo más poderoso que él antes de palmarla en los próximos sesenta minutos.
Por suerte para Ye Junlin (armor plot al rescate; repasa nuestro cursillo sobre plot devices aquí, amado, que no mamado, lector), en ese preciso momento la secta Xuantian está siendo atacada por cultivadores demoníacos. Todo se reduce para Ye Junlin a arrastrar sus maltrechos huesos doloridos lo más cerca posible de la batalla, fichar al demonio cultivador que parece más poderoso y empezar a cagarse en su puta madre, el cornudo de su padre, la puta de su hermana y toda su pura raza bisiesta, de los vivos más recientes a los muertos más remotos.
Y funciona, o este manga habría terminado en el primer capítulo. El rey demonio que está atacando a la secta se china (no pun intended) muchísimo con los insultos de Ye Junlin, le dispara su ataque más poderoso y Ye Junlin asciende espontáneamente, en sus últimos segundos de vida, al nivel de cultivo Alma naciente-Etapa intermedia. En vez de palmar, rejuvenece en el acto (y los pollaviejas de la bitácora quizá prefieran obviar lo mucho que se parece el aggiornato protagonista a Dark Schneider, el brujo glotón, arrogante y putero de Bastard!!, de Kazushi Hagiwara), dejando pasmados a sus compañeros de secta, y, con sus nuevos poderes, ESKKKKKKKKKOÑA sin aparente esfuerzo a los demonios atacantes.
A partir de aquí, honestamente, el manga se limita a repetir una y otra vez el mismo argumento: Ye Junlin se enfrenta a enemigos cada vez más poderosos, el «sistema» le permite crecer oportunísticamente con cada combate desigual, de modo que nunca está realmente en peligro (fallo de escritura a la hora de crear suspense en el lector, por otra parte tropo habitual en este tipo de historias asiáticas con personajes overpowered), reúne aliados, se crea nuevos enemigos, ESKKKKKKKKKOÑA a un montón de gentuza, moja unas cuantas bragas y se rasca los cojones a contrapelo, tirado a la bartola (no precisamente la más dignificante imagen de un sabio taoísta), a la espera de que se active la siguiente misión del Sistema o llegue el nuevo retador que pueda «ascenderle» en combate al próximo nivel de Cultivo.
Pero joder, que risión y despliegues de pirotecnica. Que nos hemos echado unos jijis y unos juajuas leyendo este manga que nos han prolongado la vida como una de esas perlas taoístas. ¡Que el primer «discípulo» (reticente) que Ye Junlin recluta es Hong Qianye, un antiguo maestro inmortal, líder de la Secta del Fuego Demoníaco (perdió sus poderes por necesidades del guion), un joven tan esbelto y bello, con facciones tan delicadas y femeninas, que todo kiski lo toma por una chica!, algo que, lejos de halagarlo, le mosquea muchísimo.
| No juzguéis y no seréis juzgados. |
De hecho, Ye Junlin recluta a Hong Qianye después de que éste se libre de un viejo verde asqueroso que estaba a punto de encularlo por las bravas (en cuanto el sicalíptico fósil cebolleta descubrió que no había estado acosando a una mujer, se dijo «en tiempo de guerra, todo agujero es trinchera» e intentó empitonar a Qianye de todas formas), y lo rescata de otro viejo cabrón que se quería aprovechar del agotamiento de Hong Qianye tras la persecución y el combate para sacarle por las bravas sus mermados poderes.
| Si es que va provocando, joder. |
Muy lejos de estar agradecido por el rescate, el orgulloso y envidioso Qianye siente un profundo desprecio por Ye Junlin («en mis buenos tiempos, este payaso ni siquiera habría sido admitido en el círculo externo de la Secta del Fuego»), que tampoco se esfuerza especialmente por hacerse querer, para qué engañarnos, y obliga a su «discípulo» a trabajos serviles (hacerle la comida, lavarle los pies, limpiar, darle masajes...). Y, con cada escalada de poder que Ye Junlin le ayuda a alcanzar, ya sea mediante píldoras, infusiones, técnicas secretas (el «Sutra de las Tres Mil Llamas» es la primera cosa que le enseña) o entrenando ese «universo de bolsillo» de tiempo acelerado que consigue como recompensa de una de sus misiones (que es como lo de la nave de Songoku pero en místico), Qianye recupera sus malas costumbres de antiguo Inmortal de la Secta del Fuego Demoníaco e intenta vengarse de su «maestro», ignorando que, por poderoso que se vuelva, el Sistema siempre le pondrá un paso por detrás de él.
No todos los discípulos de Ye Junlin son tan cabronías. Cuando se abre el reino secreto de Luotian, una especie de «mazmorra» oculta, llena de tesoros, que sólo se abre cada pocos miles de años, Junlin recluta a Bai Xiaoxi, «Ratoncita», un adorable ser mágico tragón, cobardica y servicial que ha adquirido poderes taoístas por zamparse el fruto maduro del Gran Árbol Inmortal de Luotian. Claro, para ella ésa no era más que una fruta corriente. Para los caciques de las tribus de Luotian, la fruta era su esperanza de alcanzar la inmortalidad taoísta. Así que ahora quieren comerse a Xiaoxi, que se comió la fruta, con la esperanza de adquirir así el máximo estado de Cultivo. Junlin salva a Ratoncita y ella, en agradecimiento, le acepta como maestro.
| Xiaoxi se quedó a medio Sailor Moon. |
A Li Wujie, «El demonio de la espada», lo recluta cuando intenta asesinar a Xue Tianyi, del Clan Xue, un cultivador pichabrava y sádico que había secuestrado, violado y asesinado a la hermana de Wujie. Ye Junlin le consigue su venganza (con refinado sadismo), le ayuda a ascender en su cultivo, y Wujie, agradecido, se convierte en discípulo de Junlin.
A lo largo de Strength Through Adversity..., que se sigue publicando, nos encontramos con la temática habitual en este tipo de historia: escaladas de poder, combates de artes marciales turbo-mágico-ferolíticas, conspiraciones, una amenaza en la sombra, nuevos aliados, nuevos enemigos, un grupo de impostores que intenta manchar la reputación de Junlin y sus compañeros, y carretadas de humor whatdefuckístico, como cuando Qianye le roba a Xiaoxi la «comida para mascotas» que le ha dado Junlin, y que ha hecho ascender de golpe varios niveles a la ratoncita, se la come a puñados con la esperanza de superar a su maestro (y por fin vengarse de él) y, además de no ascender como pretendía, empieza a tirarse unos pedacos de cuarenta kilotones que lo lanzan al espacio como bomba de palenque.
En serio, te lo vas a pasar teta (¡mierda! ¡Se me ha escapado! ¡No, no estoy llamando a nadie! ¡A la bicha ni mentarla! ¡NI MENTARLAAAAA!) leyendo Qiáng zé qiáng wŏ de xiū wéi wú shàngxiàn.
穿越成倒霉NPC: 我有老婆罩着/Chuānyuè chéng dǎoméi NPC: Wǒ yǒu lǎopó zhàozhe/Transmigrado en un PNJ desafortunado: Tengo una esposa que me protege, de Yingzhi Yao, es otro divertido xiānxiá en el que un estudiante es trasladado por alguna fuerza mágica al videojuego La leyenda de la espada inmortal, que completó años atrás, y se encarna, hay que tener mala suerte, en uno de los Personajes No Jugables más repelentes del videojuego: He Qingyang, que desafía a Ning Yiwan, la protagonista femenina, y es derrotado por ella. Tanto Qingyang como Yiwan son alumnos de la Secta del Reino del Cielo, donde aprenden artes marciales y todas esas mierdas. En la historia original, Qingyang está, no tan en secreto como le gustaría, enamorado de Yiwan, que no sólo rechaza sus avances, sino que lo asesinará más adelante, cuando descubra que, bajo su apariencia humana, Qinyang es un «perro demonio» del Clan del Demonio (Yiwan es una obsesa cazadora de demonios que ríase usted de Bufi Esnachavampiros).
Pero nuestro desafortunado protagonista no puede aprovechar sus conocimientos sobre la trama para ganar ventaja. Porque, cuando jugaba, el muy cojonazos se saltaba todas las cutscenes y todos los diálogos de los PNJs (algo que nunca hay que hacer, chicos). Sólo recuerda superficialmente la trama. Sabe que debe evitar a Liao Xin, una pérfida Venus que finge interés en él pero en realidad está totalmente subyugada al antagonista masculino, Qin Shen. Si Qingyang no mantiene a distancia a la vampiresa, le chupará la esencia vital hasta dejarlo seco. Y no, no estamos hablando de lo que crees que estamos hablando. Marrano. Bueno, sí. También. En la trama original del videojuego, Liao Xin le transfiere a Qin Shen el Qi demoníaco robado a He Qingyang, haciendo al malo de La leyenda de la espada inmortal saltarse de golpe dos niveles de cultivo taoísta y convirtiéndose en una puñeta bien gorda para la protagonista Ning Yiwan.
Ahora que está atrapado en el universo y la historia del videojuego, He Qingyang debe encontrar la manera de sobrevivir a toda costa a su fatal desenlace predestinado. Evitar la cínica seducción falsa de Liao Xin y sus pedazo de berzas como bombonas de butano ¡QUE NO ESTOY LLAMANDO A NADIE! Huir del Reino del Cielo (protegido por una barrera mágica para impedir que se escapen los estudiantes). Elevar su nivel de cultivo taoísta, si tal cosa es posible, cumpliendo misiones fuera del Templo, para que, en el caso de que su confrontación final con Ning Yiwan tenga lugar, maximizar sus probabilidades de supervivencia. Lidiar con las consecuencias de las irresponsables decisiones de su personaje y ocultar que, encima de un intruso que recuerda muy poco de su propia vida y no para de meter la pata, es, en realidad, un perro demonio del Clan del ídem.
Bien, primer paso: completar cuatro misiones para conseguir un pase libre que le permita bajar la montaña. Segundo paso: procurar que la gente que conocía al antiguo Qingyang no note demasiado que un completo intruso ha tomado posesión de su cuerpo. Tercer paso: conseguir que Ning Yiwan, la obsesiva cazadora de demonios, no lo asesine... algo especialmente complicado desde el momento en que Qingyang revierte a su forma de perro demonio cada vez que se pone el sol... Yyyyyy hooooostiaaaa qué mala suerte. Si es Ning Yiwan... «Eh uuh. ¿Que me toma por un "animal espiritual" sin amo, o sea lo que sería un firulais normal en este mundo de cultivadores taoístas? ¿Que le gusto? ¡Pero si ella odia a He Qingyang! Además, ¿por qué recoños es tan dulce y cariñosa si hace unos minutos, cuando estaba sobre dos patas, me trató como la mierda? Tengo que irme cagando lech... jooooodeeeeer pero qué bien huelen estas teturcias duras como balas de cañón. No no no no no no no, tengo que irme tengo que alejarme de esta tentación ¡pero que no me suelta, la condenada! ¡AAAAAAH! ¡QUE ME METE EN LA CAMA CON ELLA, LA MUY ZOÓFILA! Aaaaaay jooooodeeeeer aaaaaay esto va acabar en desaaaaaaastreeeeee».
Chuānyuè chéng dǎoméi NPC: Wǒ yǒu lǎopó zhàozhe está lleno de humor, situaciones picantuelas para casi todos los públicos, exorcismos, peleas de artes marciales, señoras estupendas con unas bufas prietas y respingonas que imaginamos abrillantadas por una ligera capa de aromática transpiración, magia, cacerías de demonios, visitas sorpresas de la familia, investigaciones paranormales, conspiraciones maliiiiignas y una historia de amor no-tan-inesperada entre He Qingyang y Ning Yiwan que probablemente no habría existido si Qingyang no hubiese puesto cuanto estaba en su mano, y un poco más, por huir de Liao Xin y pasar como de la mierda de Ning Yiwan. Y es que, perla de sabiduría pollavieja para ti, snowflake millennial, nada hace medrar tanto el interés de una mujer hermosa como el patente desinterés de un hombre. Menos es más en las tramas románticas, en la vida real y en el manga.
| «¡A calentar pollas a un gallinero! ¡Furcia!» |
Y con esta pequeña píldora de información ya deberías tener suficientes elementos de juicio para decidir por ti mismo, oh lector agorrinado con las asiáticas jamonas de getalinosas grupas, si te conviene o no la lectura de Chuānyuè chéng dǎoméi NPC... etcétera.
Lo hemos vuelto a hacer, ¿verdad? Esto es como lo de invocar a Bitelchús. Un descuido más y sale Echo Yue de la pantalla y nos saca un ojo con uno de sus pitones.
괴력 난신/Goelyeog nansin/Un monstruo de fuerza extraordinaria, conocido por los lectores angloparlantes como Myst, Might, Mayhem, dibujado por Kim Taehyun, es un manwha del mismo estudio de Solo Leveling (y, como aquel, está basado en un eBook escrito por un tal Han Joong Wueol Ya), y adolece de un tono un poco más grave y oscuro que los ejemplos presentados hasta ahora en la entrada de la bitácora que estás leyendo.
Myst, Might, Mayhem forma parte del mismo universo que las webnovels 절대 검감/Jeoldae geomgam/Observación absoluta (de la cual Myst, Might, Mayhem es secuela directa), 나노 마신/Nano masine/Nano máquinas y 마신 강림/Masin ganglim/El descenso del demonio, sus secuelas.
De nuevo, constante en el presente post del Paratroopers, estamos ante un wǔxiá/xiānxiá (la frontera entre géneros, en el caso de Myst, Might, Mayhem, es borrosa con clara inclinación hacia el xiānxiá), coreano esta vez, con un protagonista no por indigesto menos interesante. Jeong, el «primer demonio celestial», regresa un día a casa y encuentra a su abuelo horriblemente asesinado. Aunque era la única familia que tenía, Jeong no siente tristeza, ni soledad, no llora ni elabora el duelo por su abuelo masacrado. Porque Jeong es un psicópata incapaz de sentir empatía. Y su abuelo lo sabía, y educó a Jeong en la necesidad de suprimiese su lado inhumano, su «oscuro pasajero». Pero, privado de su único freno moral, ¿quién va a detener a Jeong?
Nadie. El protagonista de este manhwa se embarca en una cruzada homicida, rastrea al asesino de su abuelo, mata a todos los que sospecha que tuvieron un papel en su asesinato (y resulta ser un chorrón de gente), y a todo el que se le pone por el camino o intenta detenerlo (y ganándose el apodo de «el demonio asesino de la hoz»), y es finalmente derrotado sin apenas esfuerzo por el homicida, un maestro de artes marciales contra el que se descubre impotente. Su energía maníaca y falta de escrúpulos no son rivales para el asesino. ¿Tendría Jeong alguna oportunidad si aprendiese él mismo artes marciales?
Jeong reflexiona sobre todo esto, en la cárcel en la que espera la ejecución de su sentencia de muerte, cuando un desconocido aturde a los guardias con el humo de una mezcla de hierbas narcóticas y se dirige a su celda. Y no viene solo. Le acompaña un muchacho muy bien vestido, de la misma edad de Jeong y que podría pasar por su hermano gemelo. Es Gyeongwoon Mok, el tercer hijo de la familia Mok, un poderoso clan guerrero de la región (el guarda que le precede, Kam, es su escolta). Gyeongwoon necesita un sosias que pueda hacerse pasar por él en su propia casa, y tienta a Jeong con las comodidades, las viandas y placeres que le esperan en la mansión Mok. Jeong ve su oportunidad de escapar, finge avenirse a las condiciones de sus rescatadores, toma el veneno que le dan, con el cual pretenden controlarle (reteniendo el antídoto para mantener dócil a Jeong) y, de camino a la salida de la prisión, KRUKKKKK, desnuca a Gyeongwoon, mira al escolta, y, regodeándose de placer sádico, proclama «ahora el impostor está muerto».
Jeong puede ser un psicópata homicida que se pone turbocachondo cuando mata gente. Pero gilipollas no es. Sabía perfectamente que Gyeongwoon pretendía utilizarlo como señuelo sacrificable. Eliminado el verdadero Gyeongwoon, ahora el escolta Kam tiene que asegurarse de que Jeong viva mientras encuentra la manera de salir del océano de mierda en el que acaba de sumergirse hasta la nacha.
Su marioneta le ha salido respondona, pero el plan original no es un completo desastre. Todavía. Kam lleva a Jeong a la mansión Mok, lo introduce discretamente en las habitaciones del hijo muerto, lo viste con sus ropas y le exige que se mantenga lejos de la vista de la familia, o Kam dejará de proporcionarle el neutralizador del veneno, que Jeong necesita ingerir cada veinticuatro horas para mantenerse con vida. Jeong oye los argumentos de su secuestrador y promete ser bueno.
Naturalmente, miente. Jeong es de largo mucho más listo, maquiavélico y despiadado que el centinela y no tiene la más mínima intención de morir hasta encontrar de nuevo al asesino de su abuelo y matarlo bien muerto.
Pero, antes de lograr su objetivo, Jeong tiene que librarse del veneno que aún lleva dentro, ganar libertad de movimientos por la mansión Mok, hacerse más fuerte y aprender artes marciales por lo menos al mismo nivel que el asesino de su abuelo. Y todo ello bajo la vigilancia de Kam, que no es pelotudo y sabe perfectamente que Jeong no tiene la más mínima intención de respetar el arresto domiciliario y ya está planeando una estrategia para librarse de su supervisión y de la del guarda Goh Chan, que también está al tanto de la conjura.
De hecho, Jeong deduce muy pronto que Kam sólo lo mantiene aislado mientras asegura un pacto, con alguna otra facción dentro de la familia, que le permita librarse sin escándalo ni publicidad del falso Gyeongwoon Mok. Así que Jeong empieza a moverse. ¡Menuda cara la del guarda Goh Chan cuando descubre que Jeong ha aprendido a golpear sus puntos de presión después de ver al escolta Kam hacerlo sólo una vez! ¡O cuando descubre que Jeong YA SE HA LIBRADO DEL EFECTO DEL VENENO Y LLEVA DÍAS PUTEANDO A SUS CARCELEROS! ¡O CUANDO JEONG LO ENVENENA A ÉL Y LE SONSACA INFORMACIÓN A CAMBIO DEL ANTÍDOTO!
Lo que Jeong descubre: Indan Mok, el cabeza de familia del clan Mok, está postrado desde hace semanas, agonizante a causa de una misteriosa enfermedad que ningún médico es capaz de explicar o curar. Y, mira que hace falta ser poco previsor, copóns, no ha designado sucesor dinástico antes de ponerse pachucho. Así que en cualquier momento, antes o después de que Indan se vaya a comer kimchi con San Pedro, podría estallar una guerra civil entre sus cuatro hijos. El plan del difunto Gyeongwoon Mok pasaba por emplear un doble que absorbiese los intentos de asesinato de sus hermanos. Pero tuvo la mala idea de escoger a Jeong, que es más listo de lo que lo era él, y ahora ha introducido en el mismo seno de la familia Mok a una serpiente venenosa. Y no pretendíamos hacer un chiste.
La primera tarea de Jeong en la mansión Mok (para garantizar su propia supervivencia y asegurar su posición en la familia) es desmantelar la intriga palaciega de la Primera Esposa, la dama Seok (que no parece tener demasiada prisa por encontrar una cura para su marido porque ya está conspirando para asegurar, por la vía del homicidio múltiple, la sucesión de su amariconado hijo). Devolver la salud a Indan, desenmascarar al falso chamán llamado por la dama Seok, y que está en la conspiración, el muy hijo de puta, para hacerse con el sello personal del enfermo y el manual secreto de artes marciales de la familia (y el chamán le hace la del mono a Jeong, y Jeong se lo toma muy a pecho y le da matarile por subnormal, y luego somete a la enfermedad de Indan, que es en realidad un espíritu diabólico, y lo pone a su servicio a fuerza de puro mal rollito psicópata).
Y todo esto sucede sólo en los primeros capítulos del manhwa. Resuelto este primer obstáculo, podremos contemplar el progreso de Jeong, el asesino múltiple full-psicópata, en la casa Mok, donde va a aprender un montón de técnicas secretas que le ayudarán a matar MEJOR, matar a MÁS GENTE, matar a PERSONAS MÁS PODEROSAS y matarlas MÁS RÁPIDO. Y como la hibristofilia es la hibristofilia, y aquí somos muy fans de Hannibal Lecter y Dexter Morgan, los lectores de la bitácora devoramos capítulo tras capítulo de Myst, Might, Mayhem, vemos a Jeong acumular poderes, habilidades marciales y aliados, y hacerse más fuerte y despiadado, y nos impacientamos esperando el día en que pueda al fin enfrentarse de nuevo al asesino de su abuelo y esmocharlo bien esmochado.
Después de la masacre, vamos con algo más ligerito y palatable.
| ¡No! ¡Eso no! ¡Pedófilo de mierda! |
異種族追放コンカフェ/I shuzoku tsuihō konkafe/ConCafé de exilio interespecies, de Sasaki Masahito, es una divertida comedia protagonizada por Yoshio Yoshida, un oficinista random muy fan de los Concept Cafés.
¿Que qué es un Concept Café, me preguntas, clavando en mi pupila tu pupila azul? Es una de esas cosas raras japonesas que el anime ha puesto de moda en Occidente. Como las chicas con orejitas de ratón cantando mouso mouso. En un Concept Café puedes ser atendido por guapas mocitas vestidas con uniforme de doncella francesa, que te dan la bienvenida llamándote «amo» y actúan con un impostado candor (pero como se te ocurra tocarles un pelo, sale un bigardo con tatuajes y manos como jamones y te rompe todos los huesos del cuerpo). O tomarte un matcha mientras acaricias a un amoroso gato. O una capibara. O ser atendido por lolitas góticas. O por chicas sudorosas en ropa de ejercicio y con abdominales duros como PARA, SOMMER, QUE TE PIERDES. O por chicas con uniforme de conejita de Playboy. O por guapas mozas (vas viendo el común denominador, ¿verdad, oh, despierto lector?) que te sirven un Gin-tonic mientras te insultan, degradan y humillan.
Un día, a Yoshio le dan las señas de un ConCafé del cual no había oído hablar antes. Un local ubicado en un lóbrego callejón difícil de localizar. Llevado de la curiosidad, le hace una visita para descubrir que es el único cliente y que las camareras, lejos de desvivirse por atenderle, parecen realmente fastidiadas por su llegada.
Y claro que es el único cliente. Porque ese ConCafé está regentado por arrogantes y displicentes hembras de especies mágicas, Lucila la diablesa, Razlight la enana y Catrea la elfa, que han sido exiliadas al reino de los humanos y abierto un ConCafé como medio de pasar más o menos desapercibidas y ganarse el pan.
Pero su ConCafé es un desastre al borde de la bancarrota. Ni un puñetero cliente. Y, si por accidente entra uno, como Yoshio, los ingredientes del mercado negro mágico, con los que se preparan las tapas, tratan de comérselo.
Así que Yoshio, conmovido por los problemas financieros de las tres chicas (y un poco acojonado por sus modales condescendientes), decide echarles una mano a partir de su conocimiento, nivel cliente, de los ConCafés. Las conmina a abandonar su actitud desdeñosa y poner el corazón en su trabajo. Las saca del callejón para que exploren el mundo humano y visiten otros Concept Cafés (¿cómo van a llevar un negocio si no tienen ni idea de lo que hacen y cómo van a servir bien al público si no saben nada de la humanidad porque viven enclaustradas?). Les sugiere ideas para atraer clientes. Negocia un trato mejor con su principal proveedora (una mujer-gato a la que lleva a un Cat Café y soborna con golosinas para gatos). Y las rescata de un malentendido tras otro en los que su alteridad, su naturaleza de criaturas sobrenaturales y su actitud altiva y prepotente, las mete hasta el corvejón cuando interactúan con simples mortales.
I shuzoku tsuihō konkafe es divertida. Está bien dibujada. Es entretenida a rabiar, llena de jocosos equívocos, y te ayudará a lavarte el cobre del paladar, empalagado de la sangre de todo el asesinamiento masivo de Myst, Might, Mayhem.
| ¡Ole ole! O ara ara! |
Y terminamos, que ya casi tenemos entrada para potato de emergencia, con はじめてのセフレ/Hajimete no sefure/Mi primer amigo sexual, de Yurikawa, aunque de momento sólo han liberado dos capítulos, porque chica atlética. Porque abdominales. Porque historia de amor vaginal no exenta de ternura.
Sano Kiyotaka y Aihara Tanaki no tenían planeado enamorarse. Se conocieron a través de una App tipo Tinder, de esas de «encuentra gente para follar sin complicaciones». Y se encontraron. Y follaron. Y les gustó. Y repitieron. Y están empezando a enamorarse, aunque aún no se han dado cuenta, porque son físicamente compatibles, porque Kiyotaka es un pinchahigos bestial, capaz de llenar de condones usados una papelera, en cada encuentro con Aihara, pero también tiene un corazoncito romántico y tierno y una personalidad afable y bonachona, y porque Aihara es valiente, dura, portera de un bar de conejitas capaz de sacar a patadas a borrachos agresivos, pero también una mujer insegura, dulce, sensible y TIENE UN SIX-PACK DE ME-CAGO-EN-LA-HOSTIA-PERO-QUÉ-CACHONDO-QUE-ESTOY-JODER.
A la espera de que liberen más capítulos, sólo podemos recomendarte esta dulce y divertida comedia adulta con tetas y abdominales femeninos, un jefe-yakuza que come galletitas con forma de animales y le da dinero a sus chicas para comprarse ciruelas cuando les baja el tomate (al parecer, a las japonesas eso les alivia los dolores menstruales), unas camareras-conejita intrigadísimas por la extraña relación que une a Kiotaka y Aihara y unos alelados protagonistas que no quieren que se les note demasiado las ganas que tienen de volver a verse.
Verse y chingar como gorrinos.
Algo que probablemente deberías estar haciendo tú, flojo lector, en vez de desperdiciar tus mejores años en esta roñosa bitácora, ahora que ha quedado meridianamente claro que nunca acabarás tu libro de mierda.
| Ahí está la puerta. Payaso. |